Uso no médico de medicamentos: respuestas sanitarias y sociales

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Introducción

Esta miniguía es una de un conjunto más amplio, que en conjunto forma Respuestas sanitarias y sociales a los problemas de drogas: una guía europea 2021. Ofrece una visión general de los aspectos más importantes que deben tenerse en cuenta a la hora de planificar o proporcionar respuestas sanitarias y sociales a los problemas relacionados con el uso no médico de los medicamentos, y revisa la disponibilidad y la eficacia de las respuestas. También tiene en cuenta las implicaciones para la política y la práctica.

Última actualización: 20 de octubre de 2021.

portada de la miniguía de uso no médico de medicamentos: respuestas sanitarias y sociales

Contenido:

Visión general

Cuestiones básicas

Existe un reconocimiento creciente de las importantes consecuencias para la salud pública que pueden derivarse del uso no médico de medicamentos y productos médicos. Los problemas asociados al uso no médico de medicamentos incluyen tanto daños agudos para la salud como problemas crónicos, como la dependencia.

Entre los grupos de medicamentos que se han asociado con mayor frecuencia a preocupaciones sobre su uso no médico en la UE están:

  • sedantes e hipnóticos, incluidos los barbitúricos, las benzodiazepinas y los fármacos similares a las benzodiacepinas, como los «fármacos Z»;
  • opioides, incluidos los medicamentos analgésicos y los medicamentos agonistas de los opioides;
  • estimulantes prescritos para tratar el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH); y
  • fármacos de venta sin receta, incluidos algunos jarabes contra la tos y antihistamínicos.

La desviación y el uso no médico de los agonistas opioides son motivo de especial preocupación en Europa. Además de la mortalidad, las consecuencias relacionadas incluyen complicaciones asociadas a la inyección de medicamentos, un impacto negativo en los resultados del tratamiento y amenazas para la reputación de los servicios de tratamiento.

Pruebas y respuestas

  • La vigilancia para establecer el alcance y la naturaleza del problema es esencial a la hora de desarrollar las respuestas adecuadas.
  • Las buenas prácticas clínicas, respaldadas por directrices claras, pueden reducir el riesgo de que los medicamentos se desvíen y se utilicen indebidamente. En el caso de los medicamentos agonistas opioides, también pueden reducir los daños asociados a su uso no médico.
  • Las estrategias de prevención incluyen la formación de los profesionales y el establecimiento de normas y protocolos de calidad para mejorar la práctica de prescripción; controles de la disponibilidad, como la limitación de las ventas y la imposición de restricciones de envasado, junto con la introducción de programas de eliminación de residuos o excedentes de medicamentos; y el uso de formulaciones diseñadas para disuadir el uso no médico.
  • Garantizar que los profesionales sanitarios reciban formación para identificar y tratar el consumo problemático y sepan cómo abordar los signos de uso no médico. Ofrecer apoyo en contextos de atención primaria puede ser adecuado para personas con problemas asociados al uso no médico de medicamentos que pueden ser reacias a buscar ayuda de los servicios de tratamiento de drogas tradicionales.

Panorama europeo

  • La información sobre las prácticas terapéuticas actuales en Europa para la gestión del uso no médico de los medicamentos es limitada. Esto dificulta tanto la evaluación de las tendencias como la selección de las respuestas.
  • Se está trabajando para conocer mejor el alcance y la naturaleza del problema y supervisar los avances y esto incluye la vigilancia de acontecimientos agudos a través de centros centinela (por Euro-DEN Plus), la recogida de datos de los servicios de análisis de drogas y el desarrollo de análisis de aguas residuales.
  • Ha habido varios proyectos financiados por la UE en este ámbito, como CODEMISUSED, que analiza el consumo, el uso indebido y la dependencia de la codeína, el acceso a la medicación opioide en Europa (ATOME), y la colaboración en curso entre el EMCDDA y la Agencia Europea de Medicamentos en relación con el consumo no médico de opioides en Europa.

Cuestiones clave: pautas de uso no médico de los medicamentos y daños relacionados

Entre las cuestiones clave que deben abordarse a la hora de identificar y definir un problema se incluyen quién se ve afectado, qué tipos de sustancias y pautas de consumo están implicados y dónde se está produciendo el problema. Las respuestas deben adaptarse a los problemas específicos de drogas que se experimentan, y estos pueden variar de un país a otro y a lo largo del tiempo. La amplia gama de factores que deben tenerse en cuenta en esta fase del proceso se abordan en el Marco de acción para el desarrollo y la aplicación de respuestas sanitarias y sociales a los problemas de drogas.

El uso no médico de medicamentos con receta es un asunto cada vez más preocupante en Europa y se asocia a una serie de daños agudos para la salud y problemas crónicos, como la dependencia.

Muchas sustancias controladas en virtud de los convenios internacionales de control de drogas tienen usos médicos, y un objetivo declarado del sistema internacional de control de drogas es garantizar la disponibilidad adecuada de medicamentos esenciales e introducir al mismo tiempo medidas para reducir la posibilidad de que se consuman de forma inadecuada.

Los principios activos también tienen un largo historial de aparecer en el mercado de drogas y ser objeto de tráfico o consumo debido a sus propiedades psicoactivas. En general, sin embargo, en comparación con otras sustancias, el conocimiento actual de las pautas y tendencias en este ámbito suele ser más limitada. Existen varias razones para ello, como el gran número de medicamentos que tienen propiedades psicoactivas; la complejidad de la definición de lo que constituye un consumo no médico (véase el Foco sobre... Uso no médico de las benzodiazepinas); y el hecho de que estos medicamentos se consumen a menudo junto con drogas ilegales más conocidas (en un contexto de policonsumo).

La información de la European Drug Emergencies Network (Euro-DEN Plus), que supervisa los casos relacionados con las drogas en hospitales centinela en varios países europeos, muestra que alrededor de una quinta parte de los casos implican el uso no médico de medicamentos de venta con receta o de venta sin receta (normalmente, opioides y benzodiazepinas). Sin embargo, esta muestra no es representativa ni a escala nacional ni europea, y los resultados deben interpretarse con cautela.

La mayoría de los medicamentos se recetan con arreglo a las prácticas y directrices habituales, a menudo durante un período limitado. Pueden surgir problemas cuando las personas siguen consumiéndolos después de que se haya resuelto el problema de salud original, cuando consumen demasiado o aumentan las cantidades tomadas más allá de la dosis terapéutica, o cuando permiten que las usen miembros de la familia o amigos. Además, el uso no médico de medicamentos en combinación con otras drogas o medicamentos puede dar lugar a interacciones que pueden aumentar los daños e incluso provocar la muerte.

A continuación se exponen algunos patrones comunes de consumo no médico de medicamentos:

  • Algunas personas con trastornos de ansiedad y otros problemas de salud mental o dolor pueden utilizar medicamentos para automedicarse por estos síntomas sin la supervisión médica adecuada o fuera de la práctica médica aceptada.
  • Algunas personas que no tienen motivos médicos para consumir medicamentos los consumen con fines recreativos o de potenciación, por ejemplo, para colocarse, mejorar su físico o facilitar la concentración durante largos períodos.
  • Muchas personas que consumen heroína o estimulantes del sistema nervioso central también consumen opioides recetados. Las benzodiazepinas o los «medicamentos Z» también pueden utilizarse para colocarse más, posponer la abstinencia de opioides o reducir los síntomas adversos que aparecen tras el consumo de estimulantes (ansiedad, depresión, insomnio, etc.). Este tipo de policonsumo también puede considerarse una forma de automedicación en personas que consumen heroína y estimulantes.

El desvío y el uso no médico de medicamentos agonistas opioides (como la metadona y la buprenorfina) es un tema de especial preocupación en Europa. El número de muertes asociadas a estos medicamentos, aunque no necesariamente desviadas del uso terapéutico, ha aumentado en la última década en varios países. Además de la mortalidad, las consecuencias del uso no médico de medicamentos agonistas opioides incluyen complicaciones somáticas asociadas a la inyección del medicamento (por ejemplo, isquemia de las extremidades o necrosis de los tejidos), así como el riesgo de contraer virus transmitidos por la sangre y un posible impacto negativo en los resultados del tratamiento. La preocupación por el desvío de medicamentos agonistas opioides también puede tener un impacto negativo en la práctica de los médicos prescriptores, amenazar la reputación de los servicios de tratamiento y comprometer la aceptación pública del tratamiento a largo plazo de las personas dependientes de opioides. Algunos estudios han demostrado que las buenas prácticas clínicas respaldadas por directrices de prescripción pueden reducir el riesgo de que estos medicamentos se utilicen de forma inadecuada en la comunidad.

Los datos y estudios europeos indican que la mayoría de las personas que consumen medicamentos agonistas opioides prescritos o no prescritos con fines no médicos en Europa también participaron en consumo de opioides de alto riesgo a largo plazo y tienen un historial de dependencia de los opioides y experiencia en el tratamiento.

Un factor impulsor importante del uso no médico de los medicamentos es la mala práctica en cuanto a recetas. Esto incluye la prescripción excesiva, pero también, especialmente en el caso de los medicamentos agonistas opioides, la prescripción insuficiente. Las prácticas de prescripción subóptimas pueden estar contribuyendo a una creciente demanda de medicamentos agonistas de opioides desviados entre los pacientes para «completar» la dosis prescrita y lograr niveles eficaces de opioides, o pueden consumir opioides ilegales con este fin. En varios países europeos se han documentado dosis de agonistas opioides insuficientes o conservadoras (que no se ajustan a las dosis recomendadas en las directrices clínicas). La falta de acceso al tratamiento con agonistas de opioides es otro de los motivos registrados para el uso no médico de los medicamentos agonistas de opioides (véase también el informe técnico del EMCDDA Balancing access to opioid substitution treatment (OST) with preventing the diversion of opioid substitution medications in Europe: challenges and implications [Equilibrar el acceso al tratamiento de sustitución de opioides (TSO) con la prevención del desvío de medicamentos de sustitución de opioides en Europa: retos e implicaciones]).

Pruebas y respuestas a problemas relacionados con el uso no médico de medicamentos

La elección de respuestas que puedan ser eficaces para abordar un problema concreto relacionado con las drogas requiere una comprensión clara de los objetivos principales de la intervención o combinación de intervenciones. Lo ideal es que las intervenciones estén respaldadas por las pruebas más sólidas disponibles; sin embargo, cuando las pruebas son muy limitadas o no están disponibles, el consenso de los expertos puede ser la mejor opción hasta que se obtengan datos más concluyentes. El Action framework for developing and implementing health and social responses to drug problems (Marco de acción para el desarrollo y la aplicación de respuestas sanitarias y sociales a los problemas relacionados con las drogas) analiza con más detalle qué debe tenerse en cuenta al seleccionar las opciones de respuesta más adecuadas.

Al valorar las respuestas al uso no médico de los medicamentos, es importante atenerse a lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) describe como el principio de equilibrio, que subraya la necesidad de minimizar el uso no médico de los medicamentos y maximizar al mismo tiempo su disponibilidad para un uso médico adecuado. Es importante señalar que la imposición de restricciones inadecuadas y barreras sistémicas (por ejemplo, la falta de reembolso) a la prestación puede tener la consecuencia no deseada de aumentar el consumo ilegal, el desvío y el uso no médico de medicamentos, así como causar sufrimiento al limitar el acceso a los medicamentos a los pacientes que los necesitan.

Vigilancia

Para desarrollar respuestas adecuadas, es esencial conocer mejor el alcance y la naturaleza del uso no médico de los medicamentos, incluido el seguimiento de la prevalencia, las motivaciones de uso, las barreras sistémicas al acceso al tratamiento y las fuentes de suministro, así como el seguimiento de los cambios a lo largo del tiempo. Sin embargo, la diversidad de los medicamentos y sus fuentes de suministro, así como los diferentes grupos que los consumen, junto con las variaciones entre países en la práctica de la prescripción y los marcos jurídicos, hacen que esta tarea sea difícil. Esta diversidad también significa que es importante definir claramente qué se entiende por uso no médico, en particular para las comparaciones entre naciones.

El alcance del problema debe evaluarse usando diversas fuentes de datos. Las encuestas de población pueden proporcionar información valiosa sobre el consumo, y algunos datos sobre el uso no médico de los medicamentos también pueden recogerse en otros indicadores epidemiológicos clave, por ejemplo, el número de personas que inician tratamiento por problemas relacionados con el uso no médico de medicamentos y las estadísticas de muertes por sobredosis de drogas en las que estaban implicados medicamentos.

Las indicaciones del uso no médico de los medicamentos también pueden proceder de bases de datos nacionales o internacionales sobre efectos adversos de medicamentos. Otras fuentes de información incluyen autopsias y centros penitenciarios, así como datos derivados de casos de conducción bajo los efectos de sustancias. Las incautaciones realizadas por la policía pueden poner de relieve la presencia de medicamentos disponibles en el mercado ilegal y dar una indicación de la magnitud del problema. El análisis de aguas residuales es una nueva estrategia para la epidemiología de las drogas, que puede aportar información sobre el consumo total de estas drogas en una comunidad. Las variaciones temporales semanales en el consumo pueden indicar niveles de consumo recreativo.

Las estadísticas de ventas de las farmacias representan una forma económica y eficiente de seguir las tendencias y el consumo de medicamentos. Las facturas médicas y las bases de datos de recetas también pueden proporcionar información útil. Los datos procedentes de estas fuentes pueden analizarse con más detalle para proporcionar información sobre el alcance de la práctica de "ir de médicos" y las recetas falsificadas. Un indicador del posible uso no médico es el consumo de una gran proporción de un fármaco concreto por parte de una pequeña proporción de consumidores.

El seguimiento de Internet también puede ayudar a señalar el uso no médico de os medicamentos. Los datos pueden obtenerse de sitios web sobre tendencias en las solicitudes de información sobre medicamentos específicos o de informes en Internet de uso no médico.

Prevención y tratamiento

Las medidas para la prevención y el tratamiento del uso no médico de medicamentos deben garantizar la disponibilidad de los medicamentos para las personas que los necesitan por razones médicas, minimizando al mismo tiempo el alcance de su uso no médico. Con este fin, la OMS ha elaborado directrices sobre el acceso a medicamentos controlados. La falta de acceso constituye un problema en varios países de todo el mundo, incluidos algunos en Europa.

La creciente disponibilidad de medicamentos en Internet plantea desafíos normativos y será necesario elaborar nuevas respuestas. Muchas respuestas implicarán la aplicación de la ley en lugar de respuestas sanitarias y sociales, tal como ocurre a menudo con las intervenciones contra el desvío en las fases de producción y distribución de la cadena de suministro. Para tener éxito en este ámbito, será fundamental conocer mejor las fuentes de los medicamentos que aparecen en los diferentes mercados.

En los últimos años, una serie de avances tecnológicos han reducido las oportunidades de algunas formas de desvío. Por ejemplo, la introducción del registro electrónico y de bases de datos centralizadas sobre recetas ha limitado las posibilidades de "ir de médicos".

Dado que el tratamiento con agonistas de opioides también puede ser una posible fuente de desvío, las buenas prácticas clínicas deben lograr un equilibrio para garantizar que todos los que lo necesiten tengan un acceso suficiente y fácil al tratamiento con agonistas de opioides, administrados a dosis clínicamente adecuadas, al tiempo que existen salvaguardias adecuadas para reducir el riesgo de posible desvío. Dado que la epidemia de opioides en Estados Unidos parece haber estado impulsada en parte por la prescripción inadecuada de analgésicos, también es necesario prestar atención para garantizar la existencia de directrices y que los médicos sean conscientes de las posibles consecuencias negativas de la prescripción inadecuada de medicamentos para el alivio del dolor.

Una estrategia para prevenir el desvío de medicamentos agonistas opioides consiste en registrar a los pacientes que reciben este tratamiento y, en algunos países, un registro central incluye a todos los pacientes a escala nacional. Esto presenta una serie de ventajas: impide que los pacientes reciban metadona, buprenorfina u otros medicamentos agonistas opioides de más de una fuente; puede utilizarse para limitar el acceso a otros medicamentos controlados que requieren aprobación central, como otros opioides; y puede proporcionar datos más precisos sobre el número de tratamientos. Sin embargo, una posible desventaja del registro central de pacientes es que puede tener riesgo de violaciones de la privacidad, lo que puede disuadir a algunos pacientes de iniciar un tratamiento. De acuerdo con las directrices de la OMS, puede lograrse un tratamiento seguro y eficaz de la dependencia de los opioides sin un registro central. Dado que este registro podría ser perjudicial si se vulnera la privacidad, solo debería utilizarse si los organismos gubernamentales cuentan con sistemas eficaces para mantener la privacidad y controlar el intercambio de datos personales.

Aunque en los últimos años se ha descrito el desvío de medicamentos agonistas opioides como un problema creciente, se ha realizado poca vigilancia sistemática del alcance y la naturaleza del problema. Por lo tanto, se necesitan datos empíricos adicionales para fundamentar las decisiones normativas y desarrollar planes de prevención y gestión de riesgos.

El tratamiento para el uso no médico de medicamentos es similar al de otros trastornos por consumo de drogas y debe adaptarse a las necesidades individuales. Las pruebas actuales respaldan el uso de la terapia cognitivo-conductual para reducir la dependencia de las benzodiazepinas, además de reducir las dosis de estas sustancias, pero los resultados solo han demostrado que es eficaz a corto plazo. Las intervenciones de terapia cognitivo-conductual promueven el desarrollo de capacidades de adaptación alternativas y tienen por objeto cambiar las conductas y las ideas relacionadas con el consumo de sustancias centrándose en el autocontrol, las capacidades sociales y de adaptación y la prevención de recaídas. También hay pruebas que indican que el tratamiento con agonistas de opioides puede ser eficaz para mejorar la retención del tratamiento y reducir el consumo de sustancias en las personas que dependen de opioides farmacéuticos.

Las personas que sufren problemas asociados al uso no médico de medicamentos proceden de una amplia variedad de grupos sociales. Para algunos grupos que no estarían dispuestos a acceder a servicios de drogodependencia, puede ser más adecuado ofrecer tratamiento en centros de asistencia primaria. Sin embargo, los profesionales encargados del tratamiento de atención primaria pueden estar peor informados acerca del uso no médico de los medicamentos, y muchas personas con problemas relacionados con los medicamentos con receta no se consideran a sí mismas con un problema de drogas o no lo comunican a su médico. Las personas que practican policonsumo de drogas pueden no reconocer su uso no médico de los medicamentos, por lo que es importante que los profesionales de tratamiento de la drogodependencia evalúen a estos pacientes y les proporcionen el tratamiento que se necesita.

Una estrecha relación terapéutica entre el paciente y el médico puede desempeñar un papel importante en la prevención del uso no médico de los medicamentos. Al tratar con pacientes que consumen drogas, los médicos deben ser conscientes de los motivos que dan los pacientes para solicitar recetas adicionales, como pérdidas de medicamentos y recetas y, si se repiten con frecuencia, investigar más a fondo. Deberían ser prudentes a la hora de recetar a pacientes desconocidos, sin privar de medicamentos a los pacientes que los necesitan. Los profesionales de asistencia primaria deben recibir formación para abordar estos dilemas.

Visión general de las pruebas relativas al... tratamiento para el uso no médico de medicamentos

Declaración Pruebas
Efecto Calidad
La terapia cognitivo-conductual ayuda a reducir el consumo de benzodiazepinas cuando se añade a dosis decrecientes de estas sustancias, pero solo a corto plazo. Beneficioso Moderado
El tratamiento agonista con buprenorfina y metadona es eficaz en ambos casos para mejorar la retención en el tratamiento y reducir el consumo de sustancias en las personas que dependen de opioides farmacéuticos. Beneficioso Bajo

Clave del efecto de las pruebas:
Beneficioso: Pruebas del beneficio en la dirección deseada. Poco claro: No está claro si la intervención produce el beneficio previsto. Daños potenciales: Pruebas de posibles daños o pruebas de que la intervención tiene el efecto contrario al deseado (por ejemplo, aumento en lugar de disminución del consumo de drogas).

Clave de calidad de las pruebas:
Alta: Podemos tener un alto nivel de confianza en las pruebas disponibles. Moderada: Tenemos una confianza razonable en las pruebas disponibles. Bajo: Tenemos poca confianza en las pruebas disponibles. Muy baja: Las pruebas disponibles actualmente son insuficientes y, por tanto, existe una incertidumbre considerable sobre si la intervención producirá el resultado previsto.

Panorama europeo: disponibilidad de intervenciones relacionadas con el uso no médico de medicamentos

Varias organizaciones y agencias internacionales tienen responsabilidades en el ámbito del control de los medicamentos, como la Agencia Europea de Medicamentos, la Organización Mundial de la Salud, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el Comité Internacional de Control de Estupefacientes. El EMCDDA recopila información sobre la legislación nacional que regula la prescripción, las sustancias autorizadas y las normas de prescripción, así como sobre los criterios de inscripción para el tratamiento con agonistas de los opioides y las sanciones por infracciones.

Los registros de sustitución en los Estados miembros de la UE ayudan a evitar que los pacientes reciban múltiples recetas, lo que puede suceder cuando dos o más médicos las recetan en paralelo. Otros medicamentos psicoactivos, como el tramadol y el fentanilo, algunas benzodiazepinas y medicamentos no autorizados vendidos como nuevas sustancias psicoactivas, o viceversa, son objeto de seguimiento a través del Sistema de Alerta Precoz de la UE, que también supervisa los fármacos establecidos (controlados) adulterados con agentes de corte inusuales o nocivos y las sustancias vendidas como otros («nuevos opioides» vendidos como benzodiazepinas, por ejemplo).

Servicios como la base de datos EudraVigilance mantenida por la Agencia Europea de Medicamentos y la base de datos de efectos adversos de la OMS también pueden recoger indicaciones del uso no médico de medicamentos. Estos organismos recopilan datos sobre sustancias asociadas a acontecimientos adversos notificados por los servicios de urgencias de los hospitales y otras fuentes. Incluyen información sobre problemas relacionados con medicamentos consumidos con «fines recreativos» o con el consumo de medicamentos combinado con otras sustancias psicoactivas.

Además, la European Drug Emergencies Network (Euro-DEN Plus) vigila las visitas a urgencias relacionadas con las drogas en 31 centros centinela de toda Europa, proporcionando información única sobre los daños agudos para la salud relacionados con el consumo de drogas y también en relación con el uso no médico de medicamentos.

Varios proyectos de investigación europeos son pertinentes en este ámbito, incluido el proyecto finalizado ATOME (Access To Opioid Medication in Europe) financiado por la y CODEABSUSED, proyecto de cuatro años de duración, financiado por la UE, que analiza el consumo, el uso indebido y la dependencia de la codeína (2013-2017). El EMCDDA coopera actualmente con la Agencia Europea de Medicamentos y otros socios internacionales en torno al consumo no médico de opioides en Europa, haciendo especial hincapié en la vigilancia del mercado de opioides ilegales.

Se han desarrollado una serie de intervenciones que se utilizan actualmente en Europa para reducir al mínimo el desvío de medicamentos agonistas opioides. Entre ellas están:

  • directrices de prescripción clínica sobre la supervisión de dosis para personas que no son estables en términos de tratamiento;
  • educación de los médicos relativa a la prescripción segura de opioides, incluidas una evaluación inicial exhaustiva y la supervisión habitual de los pacientes y aportar información para pacientes sobre el uso seguro de los fármacos, como su almacenamiento y eliminación adecuados;
  • distribuidores electrónicos de medicamentos para fomentar la prescripción segura de opioides y disminuir los errores médicos;
  • medidas de control, como los análisis toxicológicos a los pacientes, el recuento de pastillas y los controles por sorpresa; y
  • regulación a nivel del sistema a través de registros de transacciones farmacéuticas, con medidas disciplinarias para abordar la prescripción inadecuada; y
  • el uso de formulaciones no médicas que disuaden del uso, por ejemplo suboxona, o la dilución de metadona para desalentar el consumo por inyección.
Ejemplos de estrategias para prevenir el desvío de medicamentos para el tratamiento de sustitución de opioides

Resumen visual de los puntos dentro de la producción y distribución del tratamiento de sustitución de opioides y estrategias para prevenir el desvío en estos puntos temporales<donottranslate>

Al aplicar estas medidas, es importante tener en cuenta las posibles consecuencias no deseadas, por ejemplo, cuando la reducción del acceso a los medicamentos recetados debido a controles estrictos pueda dar lugar a que los pacientes recurran a fuentes ilícitas de suministro para automedicarse.

En muchos Estados miembros de la UE, especialmente en los países de Europa Oriental, los médicos tienen que utilizar formularios de prescripción especiales, a menudo en múltiples copias, para proporcionar información al sistema central de registro. Estos formularios no siempre son gratuitos y los médicos autorizados para recetar pueden enfrentarse a complejos requisitos de notificación, que se perciben como un retraso en el inicio del tratamiento y como un factor disuasorio para los médicos que recetan agonistas opioides. La mayoría de los Estados miembros solo cuentan con un registro específico de pacientes que reciben tratamiento con agonistas de opioides. Estos registros suelen estar ubicados en departamentos o institutos nacionales de salud o en agencias nacionales de medicamentos.

Aunque los países europeos pueden tener algunos puntos en común, muchas pautas de consumo, motivos y factores impulsores del uso no médico o el desvío de medicamentos parecen ser específicos de cada país. Por ejemplo, algunos países con acceso limitado al tratamiento con agonistas de los opioides notifican cifras relativamente altas de muertes relacionadas con las drogas que mencionan los medicamentos agonistas de los opioides o considerables incautaciones por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad. Por lo tanto, es poco probable que la prestación de tratamiento agonista de opioides a gran escala sea el principal factor de desvío y uso no médico en estos países. En algunos otros países, el desvío y el uso no médico de estos medicamentos pueden verse facilitados por la elevada accesibilidad al tratamiento con agonistas de opioides o por una supervisión terapéutica generosa y una vigilancia limitada de la prescripción.

Por estas razones, las recomendaciones y políticas «iguales para todos» para prevenir el desvío y reducir los niveles de uso no médico serán muy probablemente ineficaces para abordar las causas nacionales específicas de los problemas observados. En cada país, el diseño y la aplicación de estas medidas presentarán compromisos difíciles, ya que las ventajas de ofrecer un tratamiento de fácil acceso, eficaz y personalizado a los usuarios para un gran grupo de personas deben ponderarse frente a los efectos negativos del desvío.

Implicaciones para la política y la práctica

Elementos básicos

Los objetivos principales de este ámbito son:

  • Garantizar que los medicamentos de venta con receta que puedan utilizarse con fines no médicos estén lo suficientemente disponibles para satisfacer las necesidades legítimas, limitando al mismo tiempo las oportunidades de desvío.
  • Garantizar que los profesionales sanitarios reciben directrices de prescripción correctas y formación práctica para identificar y tratar el consumo problemático, así como para abordar los signos de uso no médico.

Oportunidades

  • Desarrollar y proporcionar opciones de tratamiento alternativas para hacer frente al uso no médico de medicamentos para los pacientes que se muestran reacios a buscar ayuda en los contextos de tratamiento de drogodependencia tradicionales.
  • Promover la concienciación entre los pacientes y la población en general sobre el uso no médico de los medicamentos con el fin de desestigmatizar el problema y animar a las personas a buscar ayuda.
  • Trabajar con médicos y farmacéuticos para aumentar la sensibilización y promover las buenas prácticas clínicas.

Huecos

  • Investigar y supervisar el alcance y la naturaleza del uso no médico de medicamentos para facilitar el desarrollo de intervenciones adecuadas, utilizando una amplia gama de fuentes.
  • Dado que los medicamentos se consumen a menudo en combinación con otras sustancias, la vigilancia y la investigación deben ser más sensibles a la notificación del consumo simultáneo de sustancias, las combinaciones de drogas críticas y las posibles implicaciones para la salud pública. En particular, deben realizarse inversiones en:
    • estudios de consumidores de drogas para conocer los tipos de medicamentos que se consumen y los contextos en los que se produce el uso;
    • mejorar el seguimiento toxicológico de las sobredosis mortales y no mortales para conseguir mejores conocimientos de las diversas drogas implicadas y de cualquier interacción o combinación de drogas significativa; y
    • estudios clínicos para mejorar el conocimiento de las estrategias de tratamiento eficaces en este ámbito.

Otros recursos

EMCDDA

Otras fuentes

Acerca de esta miniguía

Esta guía en miniatura ofrece una visión general de lo que debe tenerse en cuenta al planificar o proporcionar respuestas sanitarias y sociales a los problemas relacionados con el uso no médico de los medicamentos, y revisa las intervenciones disponibles y su eficacia. También tiene en cuenta las implicaciones para la política y la práctica. Esta miniguía es una de un conjunto más amplio, que en conjunto incluye Respuestas sanitarias y sociales a los problemas de drogas: una guía europea 2021.

Cita recomendada: Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (2021), Uso no médico de medicamentos: respuestas sanitarias y sociales, https://www.emcdda.europa.eu/publications/mini-guides/non-medical-use-of....

Identificadores

HTML: TD-08-21-221-ES-Q
ISBN: 978-92-9497-708-3
DOI: 10.2810/459915

Tenga en cuenta que el texto de esta página se ha traducido automáticamente, seguido de una ligera revisión posterior. Además, puede haber un pequeño número de elementos en la versión en inglés (por ejemplo, algunos enlaces y gráficos) que no están disponibles en esta traducción o que solo están disponibles en inglés. Aunque se ha hecho todo lo posible para garantizar que este texto resultante refleje con precisión la versión original en inglés, pueden haberse producido algunos errores. Si tiene alguna duda sobre la traducción, no dude en ponerse en contacto con nosotros.


[1] El término tratamiento con agonistas de opioides se usa aquí como expresión favorita para cubrir diversos tratamientos que implican la prescripción de agonistas de opioides para tratar la dependencia de opioides. El lector debe ser consciente de que este término incluye el tratamiento de sustitución de opioides (TSO), que todavía puede utilizarse en algunas de nuestras herramientas de recogida de datos y documentos históricos.

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