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Salas de consumo supervisado de droga: una visión general de los servicios prestados y los datos disponibles

 

 

Salas de consumo supervisado de droga: una visión general de los servicios prestados y los datos disponibles

Introducción

Última actualización: 4 de junio de 2015

Las salas de consumo supervisado de droga, en donde se pueden consumir drogas ilegales bajo la supervisión de personal debidamente formado, llevan funcionando en Europa desde hace treinta años. Estas salas tienen como finalidad principal reducir los riesgos agudos de la transmisión de enfermedades por la falta de higiene en el consumo de drogas parenterales, prevenir las muertes por sobredosis de droga y poner en contacto a los consumidores de drogas de alto riesgo con los servicios de tratamiento de adicciones y otros servicios sanitarios y sociales.

Estos análisis interactivos diseñados para la web e integrados en la serie Perspectivas sobre las drogas, lanzada como parte del paquete del Informe europeo sobre drogas, examinan en mayor profundidad una serie de temas importantes.

1. Análisis: Salas de consumo supervisado de droga: una visión general de los servicios prestados y los datos disponibles

heroin dissolved in spoon and needle

Las salas de consumo supervisado de droga, en donde se pueden consumir drogas ilegales bajo la supervisión de personal debidamente formado, llevan funcionando en Europa desde hace treinta años. Estas salas tienen como finalidad principal reducir los riesgos agudos de la transmisión de enfermedades por la falta de higiene en el consumo de drogas parenterales, prevenir las muertes por sobredosis de droga y poner en contacto a los consumidores de drogas de alto riesgo con los servicios de tratamiento de adicciones y otros servicios sanitarios y sociales. Tratan también de contribuir a reducir el consumo de drogas en lugares públicos y la presencia de agujas desechadas y otros problemas de orden público relacionados con el consumo de drogas en lugares públicos. Normalmente, en las salas de consumo higiénico de droga se proporciona a los consumidores de drogas lo siguiente: material estéril para inyección; servicios de asesoramiento antes, durante y después del consumo de drogas; atención de urgencia en caso de sobredosis; atención médica primaria y derivación a servicios adecuados de asistencia sociosanitaria y tratamiento de drogodependencias.

Con la aparición y rápida propagación del virus de la inmunodeficiencia humana y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH/SIDA) vinculada al uso epidémico de heroína y drogas inyectables en el decenio de 1980, en Europa se pusieron en práctica una serie de respuestas encaminadas a reducir los daños ocasionados por el consumo de drogas inyectables y otras formas de consumo de alto riesgo. Algunas de esas respuestas consistieron en servicios como programas de acercamiento, educación entre iguales, promoción de la salud, distribución de equipos estériles de inyección y tratamiento de sustitución de opioides. Aunque la política de reducción de daños empezó a ganar una aceptación más generalizada en Europa durante el decenio de 1990, una de las respuestas más controvertidas ha sido la creación de espacios denominados salas de consumo de droga donde se puede consumir droga bajo supervisión. En ocasiones se ha manifestado preocupación por la posibilidad de que estas salas de consumo puedan promover el consumo de drogas, retrasar el inicio de tratamiento o agravar los problemas en los mercados locales de la droga, y en algunos casos las iniciativas para crear estas salas se han visto obstaculizadas por la intervención de los políticos (Jauffret-Roustide et al., 2013). No obstante, como el debate sobre la creación de nuevas salas de consumo higiénico de droga sigue ocupando un lugar destacado en la agenda política de algunos países europeos, este análisis trata de ofrecer una visión objetiva de sus características y de los servicios que prestan actualmente, así como sobre la eficacia de esta intervención.

Las salas de consumo supervisado de droga son servicios sanitarios supervisados por profesionales donde se puede consumir droga en condiciones más seguras. La idea es atraer a colectivos de consumidores de drogas a los que resulta difícil acceder, grupos especialmente marginados y consumidores de drogas en las calles o en otras condiciones de riesgo y poco higiénicas. Uno de sus objetivos principales es reducir la morbilidad y la mortalidad mediante la creación de un entorno seguro para un consumo más higiénico de droga así como impartir formación a los clientes sobre un consumo de drogas más seguro. Al mismo tiempo, tratan de reducir el consumo de droga en lugares públicos y mejorar los espacios públicos en zonas cercanas a los mercados urbanos de la droga. Otro objetivo es promover el acceso a los servicios sociales, sanitarios y de tratamiento de drogodependencias (véase «Modo de servicio»).

Las salas de consumo supervisado de droga surgieron inicialmente como una respuesta a los problemas de salud y orden público relacionados con el consumo de droga en lugares públicos y a los mercados de la droga en ciudades donde, si bien existía una red de servicios para drogodependencias, había dificultades para dar respuestas a estos problemas. Como tal, representan una respuesta «local», estrechamente vinculada a decisiones políticas tomadas por los agentes locales, basada en una evaluación de las necesidades locales y determinada por las distintas opciones municipales o regionales posibles sobre cómo proceder. Las salas supervisadas de consumo higiénico de droga suelen estar ubicadas en entornos que están teniendo problemas de consumo en lugares públicos y se dirigen a subpoblaciones de consumidores con escasas posibilidades de higiene en el consumo de drogas por vía parenteral (p. ej., personas sin techo, con un alojamiento precario o en albergues). En algunos casos, los clientes que tienen una situación social más estable utilizan también las salas de consumo higiénico de droga por diversas razones como, por ejemplo, por vivir con parejas o familiares que no consumen droga (Hedrich and Hartnoll, 2015).

En cuanto a la evolución histórica de esta intervención, la primera sala supervisada de consumo higiénico de droga abrió sus puertas en Berna (Suiza) en junio de 1986. En los años siguientes se crearon otras salas de este tipo en Alemania, Países Bajos, España, Noruega, Luxemburgo, Dinamarca y Grecia. En seis países que informan al EMCDAA funcionan actualmente un total de 74 salas oficiales de consumo higiénico de droga, tras el cierre de la única sala de Grecia en 2014. Hay también 12 salas en Suiza (véase «Datos y cifras»). Desglosadas estas cifras, en febrero de 2016 había 31 salas en 25 ciudades de los Países Bajos; 24 en 15 ciudades de Alemania; 12 en 3 ciudades de España; 1 en Noruega; y 1 en Luxemburgo (Noruega y Luxemburgo están preparando inaugurar un segundo centro en 2016); 5 en 3 ciudades de Dinamarca; y 12 en 8 ciudades de Suiza. En enero de 2016, en Francia una ley aprobó un ensayo de 6 años de duración con salas de consumo higiénico de droga y está previsto que se abran este tipo de salas en el segundo semestre de 2016. En Eslovenia, un cambio del código penal también creó un entorno facilitador a la apertura de centros de consumo supervisados; tras una licitación, el Ministerio de Sanidad escogió a una organización no gubernamental de Lubliana para desplegar un proyecto piloto. Fuera de Europa existen dos salas en Vancouver (Canadá) y un centro de consumo supervisado de drogas por vía parenteral en Sídney (Australia).

Características

La mayoría de las salas de consumo higiénico de droga, con independencia de su ubicación, comparten una serie de características. Por ejemplo, el acceso suele estar restringido a usuarios registrados del servicio y siempre que cumplan una serie de condiciones, como una edad mínima y residencia local. Normalmente funcionan como zonas separadas anexionadas a otros servicios ya prestados a consumidores de drogas o personas sin techo, aunque algunas son unidades independientes. La mayoría se dirigen a los consumidores de drogas por vía parenteral, aunque cada vez más incluyen a consumidores de drogas que se fuman o inhalan.

Globalmente, en Europa funcionan tres modelos de salas de consumo supervisado de droga: integradas, especializadas y móviles. La gran mayoría de estas salas están integradas en centros de atención básica. En este tipo de salas integradas la supervisión del consumo de droga es uno más del conjunto de servicios orientados a la supervivencia que se prestan en el mismo centro, como la distribución de alimentos, el uso de duchas y lavanderías para los que viven en las calles, la distribución de materiales de prevención como preservativos y contenedores para objetos punzantes, así como asesoramiento y tratamiento de drogodependencias. La salas especializadas de consumo supervisado de droga ofrecen una gama más reducida de servicios directamente relacionados con la supervisión del consumo, que incluyen la distribución de materiales estériles para inyección; asesoramiento sobre salud y consumo más seguro de droga, intervención en caso de urgencia y un espacio en el que los consumidores de droga puedan permanecer en observación tras el consumo de droga. En la actualidad existen salas móviles en Barcelona y Berlín, que ofrecen sus servicios en un entorno geográficamente flexible, pero que normalmente atienden a un número más limitado de clientes que cuando son instalaciones fijas (Schäffer et al., 2014).

Una revisión recientemente publicada sobre la organización de 62 salas de consumo supervisado de droga en 7 países europeos (Woods, 2014) indica que la oferta de servicios auxiliares es muy amplia. Además de la distribución de equipos de inyección estériles, la prestación de asesoramiento orientado a la educación sanitaria y la derivación de pacientes a tratamiento y asistencia especializada, el 60-70% de las salas ofrecen acceso a atención primaria prestada por un profesional de enfermería o de medicina (véase la figura 1).

 

Fuente: basado en la Tabla 6.1 en  Woods, 2014.

Según una encuesta realizada a 33 gerentes de salas de consumo supervisado de droga  (1) (Woods, 2014), sus instalaciones ofrecen, por término medio, siete espacios para el consumo supervisado de drogas inyectables (con entre 1 y 13 cabinas) y cuatro espacios para el consumo de drogas fumadas o inhaladas. Más de la mitad de las salas prestan el servicio todos los días, con un horario de apertura de un promedio de ocho horas al día. El número de visitantes diarios varía mucho, entre 20 y 400, y 6 de las 33 salas atienden a más de 200 clientes al día. Los servicios de tratamiento de adicciones y la policía fueron las principales fuentes identificadas en la remisión de los mismos.

Datos sobre eficacia

Las primeras salas de consumo higiénico de droga se crearon en ciudades de Suiza, Alemania y Países Bajos en respuesta a problemas de salud y orden público vinculados al consumo de drogas en lugares públicos. Aunque creadas y defendidas por diferentes agentes locales, estas salas tuvieron en sus inicios un carácter experimental y en ocasiones suscitaron controversia. Posteriormente, tanto los proveedores locales de servicios, como las autoridades de salud pública y la policía evaluaron la situación antes y después de la apertura de las salas y documentaron si se lograban los cambios pretendidos. Las conclusiones alcanzadas se transmitieron directamente a los responsables políticos en el ámbito local y en ocasiones también en el ámbito nacional, pero rara vez se publicaron datos en la bibliografía internacional. Los resultados se mantuvieron relativamente inaccesibles para la comunidad científica internacional hasta la publicación de revisiones en inglés (supervisedinjection.vch.ca).

La eficacia de las salas de consumo supervisado de droga para conseguir y mantener el contacto con poblaciones altamente marginadas ha quedado ampliamente demostrada (Lloyd-Smith et al., 2009), así como unos beneficios más generalizados en materia de salud y orden público.

Algunas investigaciones han demostrado también que el uso de salas de consumo supervisado de droga se asocia al abandono de conductas de riesgo en el consumo de drogas inyectables, como el uso compartido de jeringuillas, según las declaraciones de los propios consumidores. Con esto se reducen conductas que aumentan el riesgo de transmisión del VIH y muertes por sobredosis (p. ej., Kimber et al., 2010), así como unos beneficios más generalizados en materia de salud y orden público.

Se han obtenido algunos datos de estudios ecológicos que sugieren que, cuando la cobertura es adecuada, las salas de consumo higiénico de droga pueden contribuir a reducir la mortalidad relacionada con las drogas en toda una ciudad (Salmon et al., 2010).

Además, el uso de salas de consumo higiénico se asocia a un aumento de la administración de tratamientos de desintoxicación y de drogodependencias, incluido el tratamiento de sustitución de opioides. Por ejemplo, en el estudio de la cohorte canadiense se demostró que el uso de la sala de Vancouver se asociaba a unas tasas más elevadas de derivación a centros de tratamiento de drogodependencias y a un aumento de las tasas de aceptación de tratamiento de desintoxicación y mantenimiento con metadona (DeBeck et al., 2011).

En estudios de evaluación se ha observado un impacto positivo global en las comunidades en donde se han abierto estas salas. No obstante, como ocurre con los programas de distribución de jeringuillas y agujas, es esencial que se consulte a los principales agentes locales para reducir al mínimo la resistencia de la comunidad o las respuestas políticas contraproducentes. Los centros de tratamiento de drogodependencias que ofrecen salas de consumo supervisado de droga han sido generalmente aceptados por las comunidades y las empresas locales (Vecino et al., 2013).

En Sidney se evaluó el efecto de la sala de consumo supervisado de drogas inyectables en los delitos contra la propiedad relacionados con drogas , así como en los delitos con violencia de la zona, para lo cual se utilizaron análisis de series temporales de hurtos e incidentes de robo denunciados a la policía (Wood et al., 2006).

En zonas que han comunicado un aumento en el uso de productos inhalables, tales como fumar crack, las salas supervisadas de consumo de drogas, que inicialmente se dirigían únicamente a los consumidores de drogas inyectadas, han empezado a ampliar sus servicios para incluir una inhalación supervisada. Los hallazgos sugieren que las salas supervisadas de inhalación ofrecen la posibilidad de reducir la agitación en la calle y los enfrentamientos con la policía (DeBeck et al., 2011). Este cambio en la prestación de servicios está teniendo lugar en un contexto marcado por una menor prevalencia del consumo de heroína por vía parenteral y un mayor acceso a tratamiento de sustitución de opioides. En dicho contexto, algunas salas han adaptado la prestación de servicios a las necesidades de los consumidores de crack en los centros urbanos.

En resumen, algunos beneficios de la creación de salas supervisadas de consumo higiénico de droga pueden ser una mayor higiene y seguridad en el consumo de droga, especialmente entre los clientes habituales, un mayor acceso a los servicios sociales y sanitarios y la disminución del consumo de drogas en lugares públicos y las molestias consiguientes. No hay datos que indiquen que la disponibilidad de una sala de consumo más seguro de drogas inyectables aumente dicho consumo o la frecuencia de inyección. Estos servicios facilitan más que retrasan el inicio del tratamiento y no se asocian a tasas más altas de delitos relacionados con las drogas en el ámbito local.

Conclusión

Las salas de consumo higiénico de droga ofrecen la posibilidad de llegar a consumidores de drogas de alto riesgo que no están dispuestos o no quieren abandonar el consumo de drogas, así como de mantener el contacto con los mismos. En algunos países europeos, el consumo supervisado se ha convertido en un componente integral de los servicios de atención básica ofrecidos como parte de los sistemas de tratamiento de drogodependencias. En Suiza y España se han cerrado algunas de estas salas, principalmente por haber disminuido el consumo de heroína inyectable y la necesidad de estos servicios, aunque a veces también por consideraciones de coste. En Grecia, el funcionamiento de la sala se suspendió después de los primeros nueve meses como consecuencia de retrasos en el establecimiento de una base jurídica, y el proveedor del servicio está trabajando con el Ministerio de Salud para preparar su reapertura. En los Países Bajos, se han realizado algunos recortes al haberse reducido el número de visitantes, supuestamente debido al éxito de otro programa (Plan van Aanpak Maatschappelijke Opvang) en el que se ofrece a personas sin techo un alojamiento (supervisado) en el que con frecuencia se permite el consumo de drogas. Las salas de consumo de alcohol, que suelen estar localizadas en el mismo edificio, pero en salas separadas, se combinan cada vez más con salas de consumo supervisado de drogas en los Países Bajos (Netherlands Reitox Focal Point, 2014).

La aparición de nuevas drogas estimulantes por vía parenteral, entre ellas las nuevas sustancias psicoactivas, ha aumentado los riesgos potenciales para los consumidores de drogas. En este contexto, las salas de consumo supervisado de droga están siendo actualmente objeto de debate político en algunos países europeos, al cuestionarse la necesidad de su implantación. Como servicios de primera línea y de atención básica, las salas de consumo higiénico de droga suelen ser las primeras en recabar datos sobre las pautas de consumo de una nueva droga y, por lo tanto, pueden contribuir también a la identificación reciente de tendencias nuevas y emergentes entre las poblaciones de alto riesgo que utilizan sus servicios.

Bibliografía

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Notas al pie

    • (1) No se incluyen las salas de los Países Bajos

2. Vídeo: Salas de consumo higiénico de droga

El contenido siguiente está disponible únicamente en inglés.

3. Datos y cifras

Figura: localización y número de salas de consumo higiénico de droga en toda Europa

map of drug consumption rooms in Europe

4. Modelo de servicio en una sala de consumo supervisado de droga

Componentes principales Evaluación y consumo Área de consumo supervisado Otras áreas del servicio Derivaciones
Implementation objectives
  • Determinar la elegibilidad para utilizar el servicio, control de criterios oficiales de acceso
  • Facilitar información sobre el funcionamiento y las normas internas de la sala de consumo supervisadode droga
  • Facilitar información sobre la prevención de riesgos y el consumo seguro
  • Distribuir equipos higiénicos
  • Obtener información sobre las drogas que se consumen
  • Determinar las necesidades individuales (p. ej., evaluar el estado de salud).
  • Asegurar un consumo de drogas con menos riesgo y más higiénico
  • Supervisar el consumo y asegurar el cumplimiento de las normas internas (p. e., prohibición de compartir drogas o de traficar)
  • Ofrecer asesoramiento personalizado para un consumo más seguro
  • Ofrecer atención médica urgente en caso de sobredosis y otras reacciones adversas.
  • Crear un espacio para el consumo de drogas que esté protegido de la visión del público
  • Impedir que se merodee en las proximidades de la sala (cooperación con la policía).
  • Vigilar los efectos del consumo de drogas entre clientes que han abandonado el área de consumo.
  • Prestar servicios de atención médica primaria: cura de abscesos y heridas.
  • Ofrecer bebida, alimentos, ropa y duchas
  • Realizar intervenciones en caso de crisis
  • Ofrecer un programa de distribución de agujas y jeringuillas y dispositivos para la eliminación segura de agujas
  • Prestar servicios complementarios en el mismo centro, cómo albergue, gestión de casos, asesoramiento, tratamiento.
  • Facilitar información sobre las opciones de tratamiento.
  • Motivar a los pacientes para que soliciten tratamientos complementarios.
  • Derivar a los clientes a otros servicios (p. ej., desintoxicación, tratamiento de sustitución, asistencia social, cuidados médicos).
         
Objetivos finales
  • Establecer contacto con poblaciones a las que resulta difícil de llegar
  • Identificar y derivar a los clientes que necesiten atención médica
  • Reducir de inmediato los riesgos relacionados con el consumo de drogas.
  • Reducir la morbilidad y la mortalidad
  • Estabilizar y promover la salud de los clientes
  • Reducir las molestias para la población en general
  • Aumentar el conocimiento que los clientes tienen de las distintas opciones de tratamiento y favorecer su acceso a los servicios ofrecidos
  • Aumentar la probabilidad de que el cliente acepte su derivación para recibir tratamiento
     
  • Supervivencia
  • Aumento de la integración social

Para saber más

Otras lecturas

 

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Page last updated: Friday, 25 November 2016